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El Sí de María

02 agosto 2018, 0 comentarios, en FOGÓN DE NAZARETH

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Fresca la mañana, limpia la brisa en ese día de días; día de primavera, 25 de marzo. No hubo trompetas, ni cañonazos, ni concentración de millares de personas como en los grandes eventos.

 

Fue discreta, sencilla y naturalmente como suelen ser todas las cosas grandes de Dios.

 

 Una Virgen en oración: María

 Un lugar: Nazaret, ciudad de Palestina

 El arcángel Gabriel como embajador de Dios.

 Un saludo: ¡Dios te salve María, llena eres de gracia!

 Y con el saludo, una petición de colaboración.

 

El Misterio de amor y de misericordia, prometido a la humanidad miles de años atrás y anunciado por los profetas, se hace realidad.

 

Creo que todo quedó en suspenso. La naturaleza, el aire, el universo contuvieron su aliento vital en la espera de oír la respuesta de María. Los labios de la virgen se movieron, primero para aclarar una duda, pero una vez que esta fue disipada, volvió a hablar para dar su consentimiento a esa misión celestial.

 

María, la llena de gracia, aceptaba humildemente el Gran Designio para el que se le pedía su cooperación, sin envanecimiento porque sabía que la realeza y la gloria de su gracia pertenecían a Dios, venían de Él.

 

Y María dijo: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según Tu Palabra".

 

Sin duda, se estremeció todo el orbe. Los cielos y la tierra, la creación entera tuvo que conmoverse en ese grandioso momento; del Seno del Padre, el Espíritu Santo descendió y cubrió a la siempre virgen, a la llena de gracia, con su sombra y el Verbo de Dios quedó para siempre unido a la raza humana.

 

El Hijo de Dios, el Hijo de María comienza su vida de hombre, sin dejar de ser Dios, en el seno de esta mujer escogida por el Altísimo para cooperar con Dios con su libre consentimiento y ser desde el instante de este ¡Fiat!, corredentora de la Humanidad.

 

Después pasaron muchas cosas, todas las que estaban escritas y anunciadas. Los cristianos no podemos, no debemos olvidar ese día, ese momento y mucho menos a la siempre virgen, a la llena de gracia, a María la Madre de Dios y Madre nuestra.

 

San Juan Pablo II y todo el pueblo de Dios tiene una muy especial devoción al "Ángelus", esa oración que se dice al comenzar el día, al mediodía y cuando el día está en el ocaso:

 

- "El ángel del Señor anunció a María"-

 

- "Y concibió por gracia del Espíritu Santo"

 

Y se reza un Ave María.

 

- "He aquí la esclava del Señor"

 

- "Hágase en mí según Tu Palabra"

 

Y se reza otra Ave María.

 

- "Y el Verbo se hizo carne"

 

- "Y habitó entre nosotros"

 

Y se termina con un Ave María.

 

Sencilla oración, diario recuerdo amoroso a nuestra Madre, la Virgen María. Cuando esta bella oración del Ángelus se extienda por todo el mundo, seguro que nuestro mundo será mejor.

 

Porque el SÍ de MARÍA implica: ENCARNACIÓN, PASIÓN y REDENCIÓN, es decir, el SÍ de JESÚS al PADRE.

 

Tenemos que ser cristianos como María, cristianos que dicen “Sí” cada día.

 

Dice un adagio: “Perderse el hoy por vivir en el mañana, una trampa que nos deja sin hoy y sin mañana”.

 

Hace unos años mi “mañana” lo tenía muy claro. Juré por ese mañana, hice votos por ese mañana.

 

Es como si quisiéramos edificar un edificio comenzando por el tejado, sin poner los cimientos. Puede que para algunos su presente sea vivir planeando el futuro, que esos sean sus cimientos.

 

Señor, dame el valor y el coraje de decir “Sí”, como María. A lo que Tú quieres, a lo que Tú desea, incluso, a lo que se renuncia. Porque como alguien me dijo: “Es la Magia de saber que todo empieza siempre, lo que acabó no fue un NO; fue un Sí a algo diferente.”

 

María, “Dichosa por haber creído” (Lc 1,45)

 

Cristiano sin María no es cristiano. ¿Virgen María que me has dado? con tu sí me has dado a Cristo, por tu sí, yo soy cristiano. ¡Gracias Madre mía!

 

 

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